Copiadepensionesestos últimos años, Chile se ha manifestado como hace décadas no lo hacía lo que revela una
gran verdad tras éstas: el descontento del pueblo contra el sistema, y las ganas de los más jóvenes
de creer poder cambiarlo. ¡Maravilloso!, pero en este año de elecciones, y gracias al gran poder
de los Medios Masivos de Comunicación que hoy existen, y que no son controlados por las
grandes élites de poder, la ciudadanía ha podido comunicarse con extraños que comparten sus
ideales y descontentos con diversos temas País. Uno de ellos es la Salud, del que hace dos años
vengo analizando y estudiando porque esta vez me tocó a mí ver la injusticia e impunidad con el
que opera. Sin embargo, quiero enfocarme en un tema que pocas personas conocen, la Pensión
de Invalidez.

Si buscamos en internet, obviamente tendremos respuestas inmediatas a nuestra búsqueda, pero
si hacemos el ejercicio, las principales páginas que se abren son de las AFPs, uno de los delitos
lícitos más rentables de nuestro país, las cuales en palabras muy correctas y citando la Ley de
Pensiones, nos informan los requisitos, cómo hacer el cálculo, y el “enorme” beneficio que nos
otorgan al darnos una pensión por invalidez, lo que se traduce en que el trabajador tiene más del
50% de sus facultades físicas o psíquicas debilitadas, las que le impiden trabajar.

Existen dos tipos de pensión. Primero, La Pensión Básica Solidaria, la que se establece en la Ley
20.225 la cual señala que “uno de los principales objetivos del Sistema de Pensiones Solidarias es
la prevención de la pobreza en caso de invalidez. El financiamiento de las prestaciones otorgadas
por este Pilar provienen de ingresos generales de la Nación, lo cual convierte el beneficio en uno
de carácter solidario”. A éste pueden acceder aquellas personas que tuvieron una participación
nula en algún régimen previsional o muy baja en el sistema de pensiones contributivo. En otras
palabras, La Pensión básica solidaria es la que el Estado provee a quiénes, tras someterse a
engorrosos trámites, a los que me referiré en otra ocasión, pueden recibir de por vida alrededor
de $80.000 mensuales. Oh!, qué gran monto… Sí, sé que la ironía no es la mejor manera de
criticar algo o alguien, pero mis epíteto serían demasiado groseros para referirme a esta burla.
Cómo podemos hablar de “igualdad” si a uno de los grupos más necesitados se les vulnera su
derecho a la Vida al darle una limosma que, difícilmente, les alcanza para satisfacer sus
necesidades básicas. Pensemos fría y matemáticamente, quién logra vivir, sin padecer NINGUNA
enfermedad, con esa cantidad de dinero?. Yo, como sostenedora de un hijo NO puedo, menos si le
sumamos la triste realidad de que más del 80% de quienes reciben esta pensión, pertenecen a la
población más pobre de nuestro País. Mucho se debate hoy sobre la “bioequivalencia” de
medicamentos, aumento en las patologías GES, mejoras en el sistema de salud, pero ¿quién se ha
puesto a reparar en este grupo de chilenos que, además de tener que sobrevivir, debe costear
medicamentos que su “canasta” NO incluye?. Ampliemos el espectro. Cuánto dinero deben
desembolsar para salir a controles, ya sea en instituciones en las que los atienden “gratis”, cuando
el tratamiento para estas dolencias requiere de asistir a controles al menos una vez a la semana,
por tan sólo hacer mención a algunos de los múltiples gastos a los que se ven sometidos.

Por otro lado, está la Pensión de invalidez a la que pueden optar personas que sufren una
enfermedad catastrófica, la que según la OMS, implica que el 40% de sus ingresos están
destinados a costear los gastos propios de la enfermedad. Se les clasifica de acuerdo a protocolos
que están establecidos en el reglamento del Decreto Ley N° 3.500 de 1980, resueltas por mayoría
absoluta de sus miembros y publicados sus acuerdos en el Diario Oficial.
Existen dos tipos de Pensiones de Invalidez, la total y la parcial. La primera de ellas es para
afiliados con pérdida de su capacidad de trabajo de al menos dos tercios. Tienen un carácter
Definitivo a contar de octubre de 2008, es decir, debe obtener un porcentaje de invalidez superior
al 70%., mientras que la segunda es para aquellos quienes tienen una pérdida de su capacidad de
trabajo igual o superior a cincuenta por ciento e inferior a dos tercios. Lamentablemente, en esta
modalidad de pensión también existe un robo descarado por parte de las AFPs y las compañías de
seguro, puesto que no sólo deben lidiar con el desazón de poseer una enfermedad que tras
intentar de todo para sanar, sino que además deben ven cómo el dinero que percibirán, es muy
inferior al que perciben previo al dictamen. Cuando la invalidez es total, se calcula el promedio de
renta de los últimos diez años y el “paciente” tiene “derecho” a recibir el 70% de este promedio,
mientras que si el fallo de la Comisión médica es de invalidez parcial, sólo tendrán derecho al 50%
del promedio de rentas.

Si bien hay muchos matices y aristas del proceso que no son mencionados en esta ocasión, es
imperioso que nos paremos y nos preguntemos hasta cuándo permitiremos que nos sigan
robando; qué haría si tuviese que vivir con alguna de estas realidades y, más importante aún,
cómo es posible que sigamos hablando de IGUALDAD cuando a quienes poseen algún tipo de
“discapacidad” se les vulneran sus derechos constitucionales de manera despiadada e irrisoria,
mermando su calidad de vida y la de sus familias, sólo para seguir enriqueciendo los bolsillos de las
grandes élites de poder de Chile. NO podemos conformarnos con pensar que somos un país TAN
solidario porque una vez al año donamos dinero a una institución, o porque cuando vemos un caso
en especial se nos remece el corazón. No. Seamos mejores y exijamos un nuevo Sistema de
Pensiones, un Nuevo Sistema de salud, Una nueva constitución, un nuevo Chile.

Por, Kimberly Moreno Zamora, https://twitter.com/Kim2160

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