Hoy desperte pensando en todas las cosas que tengo que hacer. Y me acorde de un querido amigo que conocí hace tres años en la Clínica los Coihues, Santiago .
Él tuvó un accidente a los 22 años de edad, actualmente tiene 36 años. Rene tuvó una lesión medular de las más graves, quedo conectado a ventilador mecánico, habla y respira artificialmente e inmovil el 100% de su cuerpo. Paso casi 12 años en un hospital por no tener los recursos económicos para comprar un ventilador mecánico. Hace tres años apróx le consiguieron un ventilador mecánico y René pudo irse a su casa. Vive solo con su mada en una modesta casa. La madre de Rene dedica su vida a su hijo, es la mejor enfermera y amiga que el puede tener. Sin un título profesional tuvó que aprender a ser enfermera.
Y por estás ironias de la vida a pesar de estar en casa Rene sigue viviendo entre cuatro paredes. Su madre no puede levantarlo porque es grande y pesa y las veces que logra levantarlo es un trabajo tremendo y para colmo la silla de ruedas que tiene con suerte cabe en la casa y menos en el dormitorio de Rene porque es muy pequeño. O sea la situación sigue igual, Rene sigue viviendo entre cuatro paredes. Se baña, come y hace todo en cama. Tiene un notebook que le dió Senadis y lo maneja con un programa de voz.
Rene quiere hacer muchas cosas, pero, ¿Cómo hacerlas? Si Senadis le dió un notebook y una silla de ruedas, pero, no penso cómo insertamos a este joven a la sociedad.
Cada día que me levanto pienso en Rene y me preguntó que sucede con las Autoridades que no ven estos casos.
¿Cuántos Rene más hay en está problemática?

Las necesidades son muchas, las respuestas son pocas.

Chile reacciona.
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